PROCTOLOGÍA

Las hemorroides son conglomerados vasculares de la circulación venosa de la circunferencia intestinal del ano y recto. Todos tenemos hemorroides y los médicos tratamos las enfermedades y/o complicaciones agudas de las mismas. Las hemorroides según su ubicación se dividen en hemorroides externas: se encuentran en la región externa del ano cubiertas por piel perianal, y hemorroides internas: se encuentran por dentro del ano cubiertas por tejido mucoso.
Los tratamientos médicos son solo paliativos de síntomas en la enfermedad instalada y crónica y en la mayoría de las complicaciones agudas.

Las complicaciones hemorroidales más frecuentes son:

  • Trombosis: Se presentan como abultamientos dolorosos del margen anal. Se producen por rupturas agudas de vasos hemorroidales con sangrado que queda encerrado en un verdadero forro de piel.
  • Sangrado: En general como complicación de hemorroides internas (se deben descartar otras enfermedades con examen interno)
  • Prolapso: Protrusión en general evacuatoria de tejido hemorroidal interno (el paciente refiere a veces re introducción manual).
  • Fluxión: Tumefacción aguda y dolorosa. Del margen anal por tromboflebitis de hemorroides externas e internas.
    En general las complicaciones tanto agudas como crónicas se acompañan de dolor, sangrado, secreción y prurito.

Otras enfermedades más frecuentes del margen anal:

  • Fisura: Es una herida o grieta del margen anal en general. Asociada a esfuerzos evacuatorios (por ej. Constipación) que pierde su capacidad de cicatrización, convirtiéndose en una verdadera “espina dolorosa” y que, salvo en períodos agudos, no responde a los tratamientos médicos.
    El acto defecatorio lo recuerda diariamente con dolor de tipo punzante o ardor.
  • Absceso perianal: Son infecciones de los tejidos perianales, en su gran mayoría originados en las glándulas de la región. Se presentan con gran dolor, tumefacción, fiebre y compromiso del estado general.
    Deben ser operados con carácter de urgencia.
  • Fistula perianal: Se presentan como orificios del margen anal que segregan líquido en general purulento o sanguinolento. En su mayoría son la evolución posterior a un “absceso perianal” que se drena por, un conducto (trayecto fistuloso) que actúa como “válvula de drenaje”.
    A veces se cierran por tiempos prolongados y su solución es siempre quirúrgica.
  • Pólipos: Son crecimientos pediculados o planos de la mucosa intestinal. Deben ser identificados eliminados y analizados porque pueden sufrir trasformaciones cancerosas. Los tratamientos proctológicos son realizados en su totalidad con el criterio de tratamientos ambulatorios con reposo en internación de un rato u horas, con apoyo de anestesia local o combinados con técnicas de sedación, según la magnitud de la patología.

Tratamiento de hemorroides

Se utilizan en lo posible técnicas no quirúrgicas si la patología así lo permite o técnicas combinadas si fuere necesario (quedando la cirugía relegada a su mínima expresión).
Luego de veinte años de experiencia con estos procedimientos creemos haber dado un gran salto en la calidad de los tratamientos con mejores resultados y con un post tratamiento inmediato mucho más simple y confortable para el paciente.

 

Técnicas no quirúrgicas utilizadas en la Clínica:

  • Crioterapia: El principio fundamental es el congelamiento rápido y descongelamiento lento producido por una pistola criógena que produce destrucción celular de los tejidos hemorroidales en áreas muy delimitadas por su acción.
  • Foto coagulación infrarroja: Con este método físico se aplica a través de una pistola (lámpara halogenada de wolframio) un rayo que produce una gran temperatura en un área de tejido muy localizado, con coagulación vascular y posterior destrucción del tejido hemorroidal.
  • Escleroterapia: Con un fundamento diferente a la escleroterapia de varices en este caso se infiltra el tejido areolar perihemorroidal llevando a una fibrosis y posterior retracción y destrucción de los paquetes hemorroidales.
  • Lazoterapia: Método mecánico que consiste en disparar a través de una pistola un aro de goma que comprime la base hemorroidal quitándole la irrigación al paquete con su consecuente necrosis y destrucción y posterior “fijación” por tejido cicatrizal.
    Con el mismo criterio de tratamiento ambulatorio se tratan las otras patologías más frecuentes de la región ano-rectal a saber: fisuras, fístulas, abscesos, pólipos, etc.